sábado, 18 de junio de 2011

Hasta que la muerte nos separe, felices para nunca.

En este corto intervalo, de aquello que llamamos vida,
Sólo somos un chispa, que atisba de la nada,
Y como chispas, nuestro instante es corto, pero intenso.

Todo parecer surgir por algún motivo,
Mas eso depende de donde lo mires, pues,
¿Para qué existe el fuego, si no es para quemar?
¿O acaso también lo podemos usar para calentar?

En todo caso, mi chispa necesita combustible,
¿Acaso podrás ser tú, esa que encienda en mí fuego?
¿O seré yo solamente un títere en este juego?
Yo nunca quise, desde un principio, ser parte de esto,
Pero inevitable e inexplicablemente quedé envuelto.

Llamémoslo naturaleza, coincidencia, -amor- o simplemente destino,
Pero el brillo en tu mirada hace que siempre quiera estar contigo.
Te estás convirtiendo, en un turbulento delirio.
Y creo que no soy el único, pues en ti también lo mismo percibo.

 serás el combustible; yo, la chispa; nuestro amor, (en) el aire.
Seamos individuales en conjunto. En mitad del todo, la nada.
Y hasta que la muerte nos separe, felices para nunca.



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