sábado, 18 de junio de 2011

Hasta que la muerte nos separe, felices para nunca.

En este corto intervalo, de aquello que llamamos vida,
Sólo somos un chispa, que atisba de la nada,
Y como chispas, nuestro instante es corto, pero intenso.

Todo parecer surgir por algún motivo,
Mas eso depende de donde lo mires, pues,
¿Para qué existe el fuego, si no es para quemar?
¿O acaso también lo podemos usar para calentar?

En todo caso, mi chispa necesita combustible,
¿Acaso podrás ser tú, esa que encienda en mí fuego?
¿O seré yo solamente un títere en este juego?
Yo nunca quise, desde un principio, ser parte de esto,
Pero inevitable e inexplicablemente quedé envuelto.

Llamémoslo naturaleza, coincidencia, -amor- o simplemente destino,
Pero el brillo en tu mirada hace que siempre quiera estar contigo.
Te estás convirtiendo, en un turbulento delirio.
Y creo que no soy el único, pues en ti también lo mismo percibo.

 serás el combustible; yo, la chispa; nuestro amor, (en) el aire.
Seamos individuales en conjunto. En mitad del todo, la nada.
Y hasta que la muerte nos separe, felices para nunca.



domingo, 12 de junio de 2011

El error de un hombre es no aceptar cuando se está enamorado.

Por tu manera de pensar y el tono de tu voz al conversar...
Por ese ademán en tu manera de mirar...
Comienzo a sospechar... Que ¡me estoy volviendo a enamorar!

Si te confunden mis palabras, no las escuches.
Existe un lenguaje que va más allá de las palabras.

Todo empezó con esas cosas que a veces no te digo,
Y que pienso cuando te miro,
Y ahora se va llenando con las formas que voy encontrando
De decirte que te quiero.

Uno nunca sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta.
Pero a veces se es muy cobarde para dar el primer paso.

La mitad de nuestros errores en la vida,
Nacen de sentir cuando deberíamos pensar,
Y de pensar cuando deberíamos sentir.
Tal vez si aprendiésemos a pensar lo que sentimos,
Y a sentir lo que pensamos, todo sería distinto.

Una mujer que aprecie los detalles y un hombre detallista nunca coinciden.
Hagamos de lo nuestro, la excepción a esta regla...

Y aunque no siempre te pueda ver,
Sólo quisiera hacerte saber, que:
Hagas lo que hagas,
Estés donde estés,
Y quieras a quien quieras,
¡Yo siempre te querré!