domingo, 17 de julio de 2016

Un castillo de tristezas

La tristeza es densa como una piedra.
Puede ser usada como contrapeso
para lanzarse al río y ahogarse como un pendejo,
mientras la corriente pasa por tu cuerpo,
o usarla como punto de apoyo,
como una palanca que multiplica tu fuerza.

Las piedras son moldeables (aunque no fácilmente),
un toque aquí, otro allá...
Más dura que otros materiales,
cambia con el toque adecuado.
Y aunque no puedas regresarlas a su estado original,
pueden seguir cambiando hasta desaparecer.

Y si la tristeza es semejante a las piedras,
entonces hagamos que cambie hasta desaparecer.

Las piedras son usadas como herramientas,
y como tales, sirven para construir o para destruir.
Por sí solas son inertes,
pero pueden sernos beneficiosas o perjudiciales,
según el uso que le demos.
Construyamos un castillo de tristezas.
Y por muy paradójico que suene,
construyamos nuestra felicidad dentro de ella.