Tú, que a pesar de mis desmanes, sigues queriéndome,
Que aunque no siempre te estime y sin querer te ofenda, sigues amándome,
Aunque te corra y exija privacidad, siempre acudes cuando te necesito,
Me consientes con todo lo que te pido, aunque no siempre te retribuya por ello.
Me has dado el regalo más grande, hermoso y maravilloso,
Y aunque quisiera, no podría agradecerte como debiera,
Ni darte algo a cambio que se le parezca.
Me enseñaste a diferenciar el bien y el mal,
Con palabras, acciones y ejemplos;
Y aunque tus manos no siempre me acariciaban,
Todo lo que recibí de ellas, fue para bien.
Sé que eres humana, y no eres perfecta,
Pero todos tenemos defectos,
Lo acepto.
Para ti, que aunque no siempre te lo diga, siempre lo siento,
Con todo lo que tengo, todo lo que soy, y todo lo que siento,

