-¿Por qué estás tan triste?
-Es que... Me pregunto, ¿por qué hay tanta pena y sufrimiento? Es como si viniéramos a este mundo sólo para experimentar dolor y tristeza...
-¿Eso es lo que te entristece?
-Así es. ¿Quién desearía tener una vida de sufrimiento?
-Estás equivocado. Sí, hay sufrimiento, pero también hay alegría, y viceversa. Las flores, por ejemplo, a pesar de su belleza, también llegan a marchitarse. Todo aquello que tiene vida, no se detiene ni un sólo momento. A este cambio constante se le llama "mutabilidad". Y el ser humano está inmerso en ella.
-Pero, si al final nos espera una muerte ineludible, ¿no significa eso que el sufrimiento siempre termina por imponerse? Por más que luchemos por superar el dolor en la vida, por más que busquemos la felicidad del amor, al final, todo desaparece con la muerte. Me pregunto entonces, ¿por qué nacemos las personas? ¿Sólo para enfrentarnos al final con algo tan temible como la muerte?
-Te estás olvidando de algo...
-¿De algo?
-Así es. No debes olvidar, que la muerte no es el final de la existencia. Si alcanzaras a comprenderlo... Las flores nacen, y se marchitan. Las estrellas brillan, y luego se extinguen. A este planeta, a nuestro sol, nuestra galaxia... Incluso a todo el universo, tarde o temprano, le llegará la hora de "morir". Lo mismo sucede con la vida de las personas. Aunque, comparada con la inmensidad del universo, sólo sea un simple parpadeo, en ese breve lapso de tiempo, las personas nacen, experimentan el amor y el odio, luchan y sufren, pueden reír y llorar, y finalmente, la muerte los envuelve con su manto de "descanso eterno". Así que, no lo olvides, la muerte no es el final de la existencia...
