Esa persona a la que miramos con inusitado interés
en la calle, en el subterráneo, en el bus;
la que nos ha dedicado una sonrisa
en la calle, en el subterráneo, en el bus;
a la que hemos contestado amablemente al preguntarnos por una dirección
en la calle, en el subterráneo, en el bus;
o a la que hemos sujetado la puerta para que pudiera salir
de una tienda, de una oficina, de un ascensor;
(o incluso para entrar
a una tienda, a una oficina, a un ascensor;)
¿No será la persona que pudiera cambiarnos la vida?
La vida son encuentros y azares,
(en la calle, en el subterráneo, o en el bus)
y todo depende de pequeñas decisiones tomadas en un segundo.
(en una tienda, en una oficina, o en un ascensor)
Da vértigo pensarlo.
(en la calle, en el subterráneo, en el bus,
en una tienda, en una oficina, o en un ascensor...)

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