Creo fervientemente que soy ateo.
La religión para mí apesta,
a guerra, a dinero, a poder.
Es un invento de la humanidad
para aplacar las masas y las ideas.
(también se usa para agitarlas,
porque de ellas se alimenta,
pero eso es ya otra historia)
Es una consecuencia del razonamiento,
para evitar pensar en un "más alla".
Por eso, disfruto del "más acá",
y no pienso aún en el "más allá".
Para eso, tengo toda la vida.
No le temo a la muerte,
es sólo que tengo un excesivo amor a la vida.
No le temo a los muertos,
le temo a los que están bien vivos.
No creo en los milagros,
sólo en el de la vida.
Cuando digo "Dios",
no me refiero a ninguno de los que has creado.
Cuando dices "padre",
pienso también, inevitablemente, en una madre.
Cuando dices "infierno",
pienso ineludiblemente en La Tierra.
(aunque cuando dices "cielo", también...)
Pienso que el que hizo a alguien a su imagen y semejanza,
fue el hombre a Dios, y no viceversa.
Pienso que la fe, es un acto de fe.
En realidad, ya no sé si soy ateo.
Creo en algo, sólo que aún no sé cómo llamarlo.
Algunos le nombran "Naturaleza";
otros le dicen "Destino";
los demás, lo llaman "Religión",
y lo dejan en manos de Dios.

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