El amor siempre toca a mi puerta,
y siempre me empeño en abrir la que no se debe.
No es casualidad el errar;
es que inconscientemente, lo hago a drede.
¿Amores imposibles? Nada que ver.
Simplemente me empeño en querer,
a los más difíciles de mantener,
a los más difíciles de contener,
y a los más difíciles de obtener.
Y mientras te quiero, me quieren;
y mientras me quieren,
otros más quieren a quien me quiere;
mientras tú quieres a alguien
que quiere a otra persona.
Es un círculo infinito;
infinito y vicioso,
vicioso y asqueroso,
asqueroso y repugnante.
¿Miedo? Sí. Sí tengo.
A que me hagas daño.
(como ya lo haces)
A que me hieran tus acciones.
(como ya lo hacen)
A que me lastimen tus palabras.
(tanto como lo hace tu silencio)
Creo que mejor me enamoraré de mí.
Sólo falta que me de miedo quererme.

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