domingo, 11 de diciembre de 2011

"Dicen que siempre hay tiempo, para un café con un amigo..."

-¡Hola! Hasta que finalmente... Jajaja. Quién lo diría... [risa nerviosa]
-¡Sí! ¿No te lo decía siempre? Siempre hay tiempo para un café con un amigo...
-Sí... ¿Irónico que sea de este modo, no? Bueno, en estos tiempos, todo es posible...
-Jajaja, tonto. ¿Qué querías decirme?
-Sí bueno, lo del café es meramente simbólico... ¡Aunque está bueno...!
[Risas, luego un breve silencio.]
-Y... [hace señas con la mano para que continúe]
-Bueno... Por dónde empezar... Tantas cosas...
-Por el principio, obvio...
-Jajaja, sí... Obvio... Bueno... Lo primero es... Que me hiciste falta, y aún estando acá, lo sigues haciendo...
-Jajaja, ¡estás loco! ¿A qué te refieres?
-Entiendo que fui yo el que se alejó... Pero no por gusto, sino porque necesitaba ordenar un poco mi vida... Jajaja, bueno, esa fue la excusa; en realidad lo que necesitaba era ordenar mis sentimientos... Y ahí es donde entras tú.
-¿Yooo? Jajaja, pero, ¡cómo! Explícame...
-Bueno, tantos años de amistad... Quería cerciorarme que no estaba mezclando las cosas. Se supone que eso era lo último que debía decirte pero, ya qué carajos...
-¿Qué intentas decirme?
-Que me gustas. Y mi ausencia fue por dos cosas: para asegurarme de que en realidad me gustas, y para ver si tú sentías lo mismo. Pero... No sé... Siento que ni siquiera me extrañaste. Eres tan orgullosa como yo, jajaja.
-No es orgullo... Yo estaba molesta contigo. De un tiempo para acá pasabas sin saludarme, me ignorabas, y me preguntaba por qué, si yo no te había hecho nada...
-Ya sabes la razón. Jajaja, es gracioso... Ver cómo ambos estábamos molestos por la misma razón...
-Eres un tonto.
-Lo sé. Lo admito. Pero igual te quiero.
[se sonroja]
-¿Qué otras cosas querías decirme?
-Todo es relativamente proporcional a lo que acabo de decirte.
-Háblame en español...
-Jajaja. Es que presiento que tus actitudes derivan de las mías; y a su vez, las mías derivan de lo que yo pretendía que fuesen las tuyas...
-¿Por qué nunca me lo preguntaste directamente entonces?
-Tenía miedo. Miedo a un no de tu parte... Miedo a perder tu amistad... Aunque poco a poco se ha ido deteriorando...
-No por culpa mía.
-En realidad, ambos tenemos un poco de culpa. También tuve miedo al qué dirán...
-Eres un cobarde.
-De los más viles. Lo sé. Solo espero que no sea muy tarde para decírtelo.
-No lo sé... Es q...
-No. No digas nada. Sólo mírame. Tus ojos siempre me han dicho la verdad.
[miradas...]
-No. Esto es un error.
-Quizás. Pero que lo decida el tiempo.
-Ya tengo que irme. Me toca trabajar. Gracias por el café.
-No, al contrario, gracias a ti por acompañarme...
[ella, se levanta y se aleja. Él se queda pensando: "ojalá y esta conversación, hubiese sido real... Lástima que ella nunca tuvo tiempo..."]



No hay comentarios:

Publicar un comentario