martes, 11 de junio de 2013

Crisis de identidad

esta nota está hecha para no ser leída. Aunque tenga dedicatoria.

Para mí.

Te escribe tu otro yo; ese que te mantiene cuerdo, desde hace unos cuantos años, y que sólo hasta ahora me doy cuenta que te he hecho daño todo este tiempo. Debería escucharte más seguido. Total, somos la misma persona, aunque no congeniemos en casi nada. Al principio tomé el control de todo, y poco a poco te fui dando espacio. Te di los fines de semana, y paulatinamente has tomado las noches, los días de la semana. Y creo que ha llegado el momento de partir. Toda despedida es difícil, Lo sé. Pero será lo mejor para ambos (creo). Me parece que hemos llegado a la brecha que inevitablemente habría de suceder: crisis de identidad. Ya la razón por la cual me llamaste, ha desaparecido. Lo comprobé hace poco. Y no veo la razón por la cual debamos seguir. No te preocupes, quizás vuelva contigo, pero cuando estés preparado nuevamente para recibirme. Por ahora, disfruta la libertad con moderación, toma precauciones, cuídate. Aunque sé que no me harás caso, es mi deber decírtelo. Creo que ahora invertiremos los papeles. Pero si es lo mejor para nuestro bienestar, que así sea.

Con cariño, yo (o tú, ya poco importa)


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