martes, 11 de septiembre de 2012

Mientras podamos imaginar, todo va a estar bien.

Dios sabe por qué hace las cosas. Si nuestros ancestros hubiesen tenido aviones, no tendríamos Dios(es) que adorar. Desde arriba las cosas son distintas. Puedes ver el inicio de la lluvia, y no su final. Puedes mezclarte con la energía de los rayos, y no ser su presa. Puedes estar por encima de muchos, literalmente. Creo que los políticos deberían estar más tiempo en los aviones. Quizás así podrían mitigar un poco sus delirios de grandeza (o tal vez podrían empeorarlos, pero espero que eso no suceda). Como decía, desde arriba, las cosas "parecen" distintas. La puesta de sol y el ocaso dan la impresión de verse más imponentes, aunque sean iguales tanto en el aire como en la tierra. Aunque es posible que la perspectiva cambie porque arriba no hay obstáculos. No hay edificaciones, ni calles, ni personas. O tal vez sí las haya, solo que no las vemos. Afortunadamente, aún no podemos construir castillos sobre las nubes, aunque la literatura hable de ellos como posibles. Dios sabe por qué hace las cosas. Pero, ¿estamos realmente seguros que Dios es el que hace las cosas? Quizás salió de paseo y haya dejado a alguien a cargo mientras, y este alguien la esté cagando. En fin. La imaginación (y la estupidez) humana es infinita. Mientras podamos imaginar, todo va a estar bien. O tal vez no. Quién sabe.


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