No regales la luna, ten imaginación.
No regales la luna, como se regala una flor.
Dedícala, como a un poema,
y así su belleza siempre estará en tu corazón.
No regales la luna, ni regales el sol.
Mejor admíralos de lejos,
recréalos en tu mente,
y siempre tendrás lo mejor de los dos.
No regales la luna, ten imaginación.
La luna no es tuya; mejor regala tu corazón.
¿Que tienes miedo a que lo lastimen?
Entonces regala amor.
¿Que puedes no ser correspondido?
Lo siento amigo. Así es el amor.
Conlleva alegrías, y también dolor.
...pero no regales la luna: ten un poquito de imaginación.
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