A veces me gustaría tenerte, y nunca de ti separarme,
Que la vida no tuviese fin, y que tú fueses mi eternidad.
Me gustaría dedicarte una canción, y ser tu romántico empedernido,
Perderme en tu mirada, y decirte lo mucho que te quiero.
A veces, me gustaría no conocerte, ni saber que existes,
Ser eternamente libre, no depender de nada ni nadie;
Ser nómada, deambulante e inalcanzable como el viento...
Que fueses utópica, y sólo estuvieses en mis pensamientos...
Me entristece tenerte sólo en mis pensamientos,
Pero me alegra que me acompañes en mi soledad.
Creo ver de todo cuando te siento...
Pero sentiría de todo cuando te viese.
No quiero la esclavitud de la soledad...
Pero tampoco la quiero de la monotonía...
¿Será que tengo miedo de tenerte y ganar compañía?

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